¿Te has preguntado alguna vez desde cuándo las novias van de blanco?

¿Sabías que el hecho de que las novias vistan de blanco es algo que no es muy antiguo? Aunque el matrimonio, como unión, está documentada desde la Antigua Roma, ni la castidad ni ir de blanco eran entonces una condición para que el matrimonio tuviera lugar.

Wedding of the Duc de Joyeuse 1581

Tampoco entonces se contaban las uniones como fruto del amor: no fue hasta el siglo XII que se introdujo como principio legal el consentimiento. Ese fue el primer paso para que los matrimonios impuestos empezaran a quedar atrás, aunque por desgracia todavía se dan matrimonios forzosos, impuestos, de conveniencia e incluso por rapto. En el siglo XX se introduce en la ley el principio de igualdad.

No fue hasta el siglo XIX que las novias empezaron a ir de blanco. Obviamente la tendencia surgió, como suele pasar, de una boda muy importante, una boda real, la que tuvo lugar en 1840 cuando contrajeron matrimonio la reina Victoria de Inglaterra, de 17 años, con su primo el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. Y ellos no solo iniciaron la tradición de que la novia fuera de blanco: ¡también instauraron la figura de los novios coronando el pastel de nupcias! Se dice que el pastel de boda era tan enorme que tuvieron que cargarlo 20 sirvientes: ¡pesaba 136 kilos!

Victoria Marriage01 de George Hayter – Royal Collection RCIN

En el siglo XX la tendencia comenzó a extenderse en todas las clases. El color blanco en las novias simboliza desde entonces la castidad y la pureza, es decir, la virginidad.

Es decir, que casarse de blanco es una tradición más o menos moderna y occidental. Porque en otras culturas y zonas del mundo, las novias van de otro color. Por ejemplo, en China se suele utilizar el color rojo porque significa prosperidad, igual que en la India, que dan toques de rojo a los vestidos.

 

Boda internacional celebrada este verano en Btakora

Desde hace unos años es común ver en las pasarelas cómo los diseñadores arriesgan en los vestidos de novia introduciendo colores como el rosa o el verde pálido, el azul lavanda, el dorado o el plata. Las más arriesgadas los utilizan y son una gran opción para diferenciarse en un tiempo donde la personalización está a la orden del día. 

Elizabeth Taylor se casó de amarillo. VIA VOGUE

La cantante Gwen Stefani de rosa, by John Galliano. VIA VOGUE

Jessica Biel con traje de novia rosa de Giambattista Valli. VIA VOGUE

No Comments

Post A Comment